martes, 11 de noviembre de 2008

2. Síntomas

  • Crisis de liquidez. Las entidades financieras sufren problemas de liquidez. No tienen dinero para prestarse entre ellas y tampoco a sus clientes.
  • Destrucción de empleo. La falta de recursos financieros está afectando a muchas empresas; algunas están reduciendo empleados ante la falta de crecimiento.
  • Desconfianza de los mercados. Tanto los inversores como los prestamistas desconfían del sistema. Intuyen que algo pasa. Cuando se produce una acción de los poderes públicos, los agentes sociales reaccionan positivamente; pero si no perciben que el problema está completamente resuelto, la desconfianza vuelve a aparecer.
  • Crisis inmobiliaria. No se da en todos los países en la misma medida, pero en nuestro país se constata un exceso de producción inmobiliaria, que, junto a unos precios desorbitados, han desembocado en una bajada de la demanda desconocida hasta ahora.
  • Inflación. Tampoco aquí se produce de forma uniforme entre todos los países, pero en general sufrimos un incremento peligroso de la inflación.
  • Disminución del consumo. Nos encontramos ante una acusada reducción de la demanda tanto de bienes de consumo cómo de servicios. Esta disminución del consumo provoca también una disminución del PIB.
  • Aumento de los stocks. Ante la falta de demanda, se acumulan los stocks de determinados bienes cuya producción no puede regularse de forma inmediata por las características propias del producto. Es el caso de las viviendas, los automóviles, y las máquinas herramientas.
  • Miedo generalizado. Todos tenemos miedo a lo desconocido, y en esta crisis casi todo es desconocido. El miedo produce parálisis: se sale menos, se compra menos, se invierte menos.
  • El dinero no circula. Que el dinero no circule es más grave de lo que parece. Contrariamente a las opiniones en contra del consumismo, en nuestra sociedad basada en la producción y el consumo, es neceario que el dinero se mueva y que lo haga a la velocidad adecuada. Cuando circula correctamente es como un río que crea riqueza a su paso; cuando se para se convierte en una ciénaga que genera recesión, y si lo hace a demasiada velocidad se produce inflación y paro.
  • Entrada en recesión. El aumento desde hace meses del desempleo, la disminución del consumo, el aumento en la cartera vencida de los créditos, la inflación, el aumento en tasas de interés y la disminución del PIB confirman que estamos ante una recesión generalizada.
  • Se desinflan los productos buñuelo de atractivo envoltorio y dudoso contenido. Los panaderos de Wall Street amasaron fortunas vendieron productos financieros cuya rentabilidad se basa en estimaciones erróneas, y en muchos casos fraudulentas, del riesgo asociado. Ejemplo son los paquetes de hipotecas subprime, los bonos basura, y los productos estructurados. En estos productos han invertido fundamentalmente los gobiernos de determinados países, y la mayoría de las entidades financieras.
  • Aumento de la morosidad. El miedo, la falta de crecimiento económico, y sobre todo el desempleo, están provocado un aumento importante de la cartera vencida de los créditos, que a su vez incide negativamente en la liquidez de las entidades prestatarias.

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