El diagnóstico es la parte más crítica del proceso de análisis de la crisis. Un mal diagnóstico nos llevará a aplicar un remedio inadecuado.
Veamos por orden de importancia que ha hecho más daño a la economía.
Uso indebido de las herramientas financieras.
Empaquetar un grupo de préstamos se hace para venderlo cediendo parte del margen, y de este modo volver a disponer de liquidez para seguir prestando. Hasta aquí es un sistema inocente y sin aparente toxicidad. ¿Pero qué sucede si se invierten los papeles y el objetivo no es conseguir liquidez para seguir prestando, sino que se utiliza para conseguir dinero para inversiones de riesgo.?. Estaremos utilizando un mecanismo correcto para una función para la que no fue diseñado, y los sistemas auto-equilibrantes no funcionarán.
Peor efecto sobre la economía han causado el uso indiscriminado de : productos derivados, para obtener altas rentabilidades con mucho riesgo; la compra de valores mediante un fuerte apalancamiento, la venta al descubierto, y las apuestas "a la baja".
Todos estos errores han convertido la economía occidental, o de libre mercado, en una economía piramidal, donde la riqueza es aparente, y no tiene su contrapartida en la generación de riqueza mediante el trabajo.
Exceso de crédito especulativo en el mercado.
Ante una atractiva oferta de productos de inversión de alta rentabilidad, todo el mundo pretende invertir en ellos: gobiernos, entidades financieras, empresas, e incluso particulares, ignorando sorprendentemente que la rentabilidad va asociada al riesgo.
Estos actores no siempre disponen de dinero en efectivo para invertir, con lo que en muchos casos se utiliza el crédito para acceder a productos de alta rentabilidad teórica, pero con alto riesgo real.
De nuevo una búsqueda de beneficios desmesurados, sin atender al riesgo, y utilizando apalancamiento.
Libertad excesiva de los mercados.
Permitiendo una proliferación de productos de ingeniería financiera, que posibilitan apostar a que un determinado valor, índice, o materia prima tendrá un precio en una determinada fecha.
Cuando estas apuestas son a la baja, causan aún más alteraciones de los mercados financieros.
Estos productos más propios de un casino que de un sistema financiero serio, permiten comprar ‘apostar’, sin disponer más que de una parte de efectivo, generando una demanda ficticia y una peligrosa alteración de los precios de las empresas y de las materias primas.
Comprar una materia prima a futuro a un determinado coste, para garantizar así el precio de un producto elaborado con ella, es una práctica lícita, efectiva y estabilizante; pero utilizar el mecanismo de forma especulativa, sin ninguna intención de compra real, y apostando solo a ganar un diferencial, es no solo causa de aumentos y caídas injustificadas de los precios, sino también causa indirecta de un aumento de la inflación, al alterar el precio de los productos básicos.
Hipotecas subprime
Están siendo el chivo expiatorio de esta crisis. Tal vez por haber sido el detonante y la primera causa que los expertos identificaron.
Pero ¿son el único problema?. ¿Pueden haberse vendido y empaquetado tantas hipotecas subprime en Estados Unidos como para haber desencadenado la crisis actual?. Si sumamos las cifras que cada país ha destinado ya a paliar la crisis, habría dinero suficiente como para desintegrar todas las hipotecas subprime y el problema ya se habría resuelto.
Las hipotecas subprime se originan cuando se ofrecen créditos con garantía hipotecaria a ciudadanos que no pueden pagarlos; y también a ciudadanos que no las necesitan.
El primer efecto produce un aumento de la morosidad, coeficiente que debería haberse contemplado a la hora de valorar su rentabilidad.
Mediante la conversión de los paquetes de hipotecas en bonos vendibles a terceros, se recupera liquidez en la entidad financiera.
Pero si el riesgo de estás hipotecas se hubiese reflejado correctamente en la rentabilidad de los bonos que con ellas se generan, el daño habría sido mucho menor.
Veamos cuales son los procedimientos para poner estos productos en el mercado, ya que si nos atenemos al resultado, podría pensarse que no existía ningún control.
1.- A la hora de conceder una hipoteca a un cliente, las entidades financieras analizan su capacidad de pago, así como la solidez de las garantías aportadas.
2.- Cuando se confecciona un 'paquete' con una serie de hipotecas similares, para convertirlos en bonos, se analiza uno a uno cada préstamo, y se rechazan los que no cumplen los parámetros previamente establecidos.
3.- Las empresas de tasación certifican que los bonos que se confeccionarán con esas hipotecas son de un determinado nivel de riesgo, es decir que las posibilidades de obtener la rentabilidad prometida es de ‘tal’ nivel, y la posibilidad de que valgan menos es de 'tal' otro nivel.
El procedimiento contempla que al menos tres organizaciones diferentes participen en el proceso, y por lo tanto el resultado debería ser el correcto.
¿Cómo pudieron entonces deslizarse en el mercado sin ser vistos?. ¿Que falló?.
1. Primero la falta de control del riesgo de algunas entidades de crédito, que otorgaron préstamos sin incluirlo adecuadamente en la valoración del tipo de interés a aplicar. Los gobiernos no supieron anticiparse al problema que iba creciendo de día en día y regularlo adecuadamente.
2. En segundo lugar, fallaron las empresas que titulizan y los bancos de inversión, que debieron, según sus propios procedimientos, haber calificado adecuadamente estos productos empaquetados.
3. Finalmente fallaron las empresas de calificación que nunca debieron otorgar calificaciones de ‘bajo riesgo’ a determinados productos que eran todo lo contrario.
martes, 11 de noviembre de 2008
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